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Roberto Mandiola, Sales Manager SAS Region Extreme Networks |
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Los nuevos datacenters se adaptan a las necesidades del negocio
Imaginemos que uno de los clientes de un Data Center es una empresa que se dedica a realizar ventas por Internet. Durante los meses de enero a noviembre, esta empresa tiene, en promedio, un total de 500 transacciones por hora, sin embargo, en diciembre, en plena época navideña, las transacciones ascienden a 5 mil por hora. Las posibilidades de crecer en infraestructura 10 veces de un mes para otro, son prácticamente imposibles, pero ese cliente necesita que resolvamos las necesidades de su negocio.
¿La solución? Tener alojadas las aplicaciones en una solución de Data Center que posea características de flexibilidad. De esa manera, nos convertiremos en una posibilidad, al ofrecer servicios que necesitan nuestros clientes.
De esta manera, podemos ofrecer –por ejemplo- 5 mil transacciones por hora durante el mes de Diciembre, obviamente cobrando por eso, y en enero volver a dejar en 500 las transacciones por hora -que es el estándar de venta por hora en horario fuera del periodo Peak-.
Para poder dar vida a estas evoluciones se necesitan ciertas tecnologías que permiten adicionar estos grados de flexibilidad. Se trata de tecnologías de punta que no están disponibles en los equipos comunes, actualmente, e incluyen una serie de elementos entre los cuales destaca: la Virtualización.
Esto, porque en los Data Center Modernos, la Virtualización, es un componente esencial dado que permite generar la dinámica necesaria que se requiere para servir los procesos, las aplicaciones y el negocio de sus clientes. Es así como, las máquinas se pueden mover físicamente y, dinámicamente, hacer crecer una máquina o achicarla dependiendo de la demanda instantánea que haya en ese minuto.
De esa forma, el entorno del cómputo pude evolucionar, es decir, crecer, achicarse, volverse gigantesco, dependiendo de la necesidad del cliente, pero no solamente en base al inicio del contrato, sino que ir adaptándolo dinámicamente con las necesidades de transacción que estén sucediendo en el momento.
Para poder hacer realidad esto, la infraestructura tiene que entender -o tener una función- entre los requerimientos de los sistemas de cómputo y la posibilidad que tienen los dispositivos de red de entender qué está sucediendo en el ambiente de cómputo. Esto, para asignar dinámicamente recursos no solamente de cómputos sino también recursos de red que acompañen el incremento en la demanda.
Ése es el nuevo desafío para las empresas de TI y, precisamente, en lo que están trabajando empresas como Extreme Networks, es decir, en cómo poner elementos de hardware y software que generen la inteligencia necesaria para que todo este manejo dinámico de infraestructura se logre al menor costo operativo, menor costo de inversión posible.
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