El más reciente Cyber Security Report 2026 de Check Point Software advierte que el panorama de ciberseguridad global está entrando en una nueva etapa de complejidad, marcada por el uso intensivo de inteligencia artificial en los ataques, la evolución del ransomware y la creciente dificultad para proteger entornos híbridos y distribuidos. Estas tendencias tienen un impacto directo para Chile, en un contexto de alta digitalización de servicios públicos y privados.
Según el informe, durante 2025 las organizaciones a nivel mundial enfrentaron en promedio cerca de dos mil intentos de ataque por semana, lo que representa un crecimiento significativo en comparación con años anteriores. Sectores críticos como gobierno, salud, educación, energía y transporte se encuentran entre los más afectados, una situación especialmente relevante para Chile debido a su dependencia creciente de plataformas digitales y servicios en línea.
Uno de los principales hallazgos del reporte es que la inteligencia artificial ya no es solo una herramienta defensiva, sino que se ha convertido en un componente central de los ataques. Check Point Research detectó que la gran mayoría de las organizaciones analizadas presentó usos de IA considerados riesgosos en periodos muy acotados, incluyendo interacciones que podrían facilitar filtraciones de datos o abusos de privilegios. Además, una proporción relevante de infraestructuras de IA analizadas presentó vulnerabilidades explotables.
Alejandro Botter, Gerente de Ingeniería de Check Point Software para Chile, señaló que la adopción acelerada de inteligencia artificial está ocurriendo más rápido que la capacidad de muchas organizaciones para protegerla. Agregó que hoy las empresas chilenas deben asumir que la IA amplía la superficie de ataque y que no basta con sumar tecnología si no existe una estrategia de seguridad integral y continua.
El reporte también muestra una transformación profunda del ransomware. Durante el último año se registró un fuerte aumento en la cantidad de víctimas y en la aparición de nuevos grupos criminales, muchos de ellos operando bajo modelos de Ransomware as a Service (RaaS). A diferencia de los ataques tradicionales, estos grupos priorizan la extorsión mediante el robo y publicación de datos, lo que eleva el impacto reputacional y regulatorio para las organizaciones afectadas.
A esto se suma la creciente complejidad de los entornos tecnológicos. La combinación de infraestructura local, nube, dispositivos perimetrales y trabajo remoto ha generado brechas de visibilidad que los atacantes aprovechan para moverse lateralmente dentro de las redes antes de ser detectados. En Chile, donde muchas organizaciones se encuentran en procesos de migración a la nube o de modernización digital, este escenario representa un riesgo especialmente sensible.
El informe advierte además que las campañas de ciberataques son cada vez más coordinadas y sofisticadas, integrando distintos vectores como correo electrónico, navegación web, plataformas colaborativas y suplantación de identidad. Aunque el correo sigue siendo un canal predominante, las técnicas de ingeniería social se han diversificado, dificultando su detección mediante controles tradicionales.
Desde Check Point Software subrayan que para enfrentar este escenario en 2026 será clave adoptar un enfoque preventivo, con mayor visibilidad sobre los activos digitales, protección específica para entornos de IA y una estrategia de seguridad unificada que considere tanto la tecnología como el factor humano. Para las organizaciones chilenas, el desafío no es solo reaccionar ante incidentes, sino anticiparse a amenazas que evolucionan más rápido que nunca.






