¿Qué nos enseña el Día Mundial de las PyMes sobre la resiliencia de los datos?

Tomás Dacoba, Senior Director de Marketing para LATAM en Veeam.

Por: Tomás Dacoba, Senior Director de Marketing para LATAM en Veeam.

Cada 27 de junio se celebra el Día Mundial de las Pequeñas y Medianas Empresas (pymes), una fecha impulsada por las Naciones Unidas para reconocer el enorme aporte que estas organizaciones realizan a la economía global. En Argentina, al igual que en gran parte del mundo, las pymes representan la inmensa mayoría del tejido empresarial, generan empleo, impulsan la innovación y sostienen el crecimiento de múltiples sectores productivos.

Sin embargo, en un contexto cada vez más digitalizado, estas organizaciones enfrentan un desafío que muchas veces pasa desapercibido: la protección y disponibilidad de sus datos.

Hoy, gran parte del valor de una pyme reside en activos intangibles. Bases de clientes, sistemas de facturación, plataformas de ventas, información financiera, documentación operativa y herramientas de colaboración son esenciales para el funcionamiento diario de cualquier negocio. En muchos casos, perder acceso a esa información durante algunas horas puede significar una interrupción total de las operaciones.

La transformación digital ha permitido que las pequeñas y medianas empresas accedan a tecnologías que hasta hace pocos años estaban reservadas para grandes corporaciones. Aplicaciones de gestión empresarial, herramientas de productividad, plataformas de comercio electrónico y servicios en la nube ofrecen escalabilidad, flexibilidad y menores costos de infraestructura.

Sin embargo, esta evolución también ha generado una percepción equivocada: creer que por utilizar servicios en la nube los datos están automáticamente protegidos.

La realidad es diferente. La nube ofrece disponibilidad de infraestructura, pero no elimina la responsabilidad de las organizaciones sobre la protección y recuperación de su información. El modelo de responsabilidad compartida implica que, aunque el proveedor garantice el funcionamiento de la plataforma, cada empresa sigue siendo responsable de resguardar sus propios datos frente a errores humanos, ataques cibernéticos, eliminaciones accidentales o interrupciones operativas.

Esta falsa sensación de seguridad se vuelve aún más evidente a medida que los entornos tecnológicos se vuelven más complejos. Según una encuesta global realizada por Veeam a líderes de IT y negocio, casi el 60% de las organizaciones reconoce haber perdido visibilidad sobre dónde residen sus datos debido al crecimiento de los entornos multicloud y de software como servicio (SaaS). Además, el 71% no está completamente seguro de poder mantener sus operaciones durante una interrupción prolongada de su proveedor de nube.

La magnitud del desafío es evidente. Según un estudio global realizado por IDC en 2026, una de cada dos pymes experimentó un incidente de ciberseguridad o una brecha de datos durante el último año. Esto demuestra que ninguna organización es demasiado pequeña para convertirse en objetivo de un ataque y que la protección de la información debe ser considerada una prioridad estratégica para el negocio.

El impacto de un incidente de ciberseguridad va mucho más allá de la pérdida inmediata de información. Para una pyme, una interrupción prolongada puede afectar la operación diaria, la atención a clientes, el cumplimiento de compromisos comerciales y la reputación construida durante años. En muchos casos, la capacidad de recuperarse rápidamente determina la continuidad misma del negocio.

Más allá de las pérdidas económicas, los efectos suelen extenderse a la reputación de la empresa, la confianza de los clientes y la capacidad de mantener el negocio en funcionamiento. Para una pyme, la pérdida de información crítica puede traducirse en pérdidas comerciales, incumplimientos contractuales y dificultades para recuperar la confianza del mercado.

La expansión de la Inteligencia Artificial agrega una nueva capa de complejidad. Cada vez más organizaciones utilizan herramientas impulsadas por IA para automatizar procesos y mejorar la productividad, pero estas iniciativas dependen de datos confiables, accesibles y protegidos. Según el reporte IDC Semiannual Software Tracker 2025H2, el desafío es aún mayor si se considera que entre el 70% y el 90% de los datos empresariales son no estructurados, incluyendo documentos, correos electrónicos y archivos compartidos. De hecho, según el mismo reporte, el 81% de las pymes reconoce que la incorporación de IA exige controles de seguridad adicionales para garantizar la protección de la información.

La creciente adopción de Inteligencia Artificial agrega una nueva capa de complejidad. Cada vez más organizaciones utilizan herramientas impulsadas por IA para automatizar procesos y mejorar la productividad. Sin embargo, estas iniciativas dependen de datos confiables, accesibles y correctamente protegidos. De hecho, el 81% de las pymes reconoce que la incorporación de IA exige controles de seguridad adicionales para garantizar la protección de la información.

En este contexto, la conversación ya no debe centrarse únicamente en prevenir incidentes, sino también en desarrollar resiliencia de datos. La resiliencia implica que una organización pueda recuperarse rápidamente frente a cualquier interrupción, manteniendo el control sobre sus aplicaciones y su información crítica.

Las empresas más preparadas son aquellas que cuentan con copias de seguridad confiables, procesos de recuperación probados, visibilidad sobre sus entornos de datos y estrategias que les permiten continuar operando incluso cuando ocurre un incidente inesperado.

Por eso, el Día Mundial de las PyMes representa una oportunidad para reconocer los logros de estas organizaciones, pero también para reflexionar sobre los desafíos que enfrentarán en los próximos años. En una economía donde los datos se han convertido en uno de los activos más valiosos de cualquier empresa, proteger la información ya no es una cuestión exclusivamente tecnológica: es una decisión estratégica de negocio.

La transformación digital seguirá avanzando, la adopción de la nube continuará creciendo y la Inteligencia Artificial será cada vez más relevante. Pero ninguna de estas innovaciones podrá generar valor sostenible si las organizaciones no cuentan con una base sólida de protección y resiliencia de datos.

Porque en la economía digital actual, proteger los datos es proteger el futuro del negocio.

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