Estudio de Accenture: empresas deben avanzar hacia un Cerebro Digital Inteligente

Juan Pablo Chemes, director ejecutivo de Accenture Argentina.

Un nuevo estudio de Accenture destaca que la mayoría de los sistemas empresariales se construyen sobre enormes volúmenes de datos, pero carecen de la estructura y la inteligencia necesarias para razonar, aprender y actuar. Como resultado, se pierde conocimiento crítico, el aprendizaje institucional sigue siendo inconsistente y los esfuerzos de transformación se estancan.

Juan Pablo Chemes, director ejecutivo de la empresa, destaca que ‘para enfrentar este desafío, las organizaciones necesitan un sistema de pensamiento: uno que pueda razonar, aprender y mejorar de forma continua. El Cerebro Digital Inteligente es ese sistema. Es una arquitectura cognitiva moderna que imita el pensamiento y el aprendizaje humanos: siempre activa, siempre escuchando y siempre aprendiendo y, al igual que el cerebro humano, se adapta con el tiempo, reconfigurando y fortaleciendo sus conexiones internas a medida que aprende’.

El reporte de Accenture explica que, en su núcleo, el Cerebro Digital Inteligente refleja tres funciones cognitivas: lenguaje, al comprender y generar la comunicación propia del dominio específico de la organización; memoria, al conservar y recuperar el conocimiento organizacional relevante; y razonamiento, al apoyarse en el contexto de la organización para tomar decisiones informadas y orientadas a objetivos.

En conjunto, estas capacidades permiten que el Cerebro Digital Inteligente reflexione sobre experiencias pasadas, se adapte a nuevas situaciones y planifique acciones futuras, tal como lo hace el cerebro humano. A diferencia de los sistemas empresariales tradicionales, que ejecutan instrucciones predefinidas, el Cerebro Digital Inteligente está diseñado para adaptarse. Responde a los cambios en la interacción de los usuarios, el contexto del negocio y los datos, utilizando la IA como el orquestador central de los procesos empresariales.

De acuerdo con el reporte, el Cerebro Digital Inteligente funciona a través de agentes de inteligencia artificial, quienes pueden actuar de manera autónoma para orquestar procesos, ejecutar tareas y tomar decisiones alineadas con los objetivos del negocio.

Chemes, detalla que ‘los agentes son la capa de ejecución del Cerebro Digital Inteligente. Constituyen la fuerza laboral digital impulsada por IA, capaz de ejecutar tareas y tomar decisiones de forma autónoma o con una supervisión humana mínima. Mediante el uso del razonamiento, un agente trabaja de manera autónoma para determinar a qué herramientas, datos, memorias y conocimientos debe acceder, o con cuáles otros agentes con los que colaborar. Puede orquestar la colaboración entre múltiples agentes, tanto dentro de una misma plataforma como entre distintas plataformas. Además, puede aprender de forma continua y mejorar su rendimiento mediante un ciclo de aprendizaje adaptativo permanente’.

Los agentes amplían las capacidades de los equipos humanos y mejoran de forma continua a través del aprendizaje. Al encargarse de trabajos complejos, repetitivos o sensibles al tiempo, liberan a las personas para que puedan concentrarse en actividades estratégicas y de mayor valor.

Chemes, concluye que ‘el Cerebro Digital Inteligente amplía la experiencia humana, acelera la toma de decisiones y crea nuevas posibilidades para la reinvención de las empresas’.

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