Latinoamérica atraviesa una aceleración financiera sostenida: crecen las transacciones digitales, se expanden las operaciones transfronterizas y aumentan las exigencias regulatorias. Sin embargo, muchas organizaciones aún operan con procesos manuales, información fragmentada y baja trazabilidad en su back office. Radar, compañía especializada en automatización de operaciones financieras para Latinoamérica, analiza cómo estas dificultades limitan la eficiencia operativa, el control del flujo de caja y la capacidad de escalar en la región.
‘Tanto grandes empresas como organizaciones consolidadas aún gestionan su back office de forma manual, una problemática que Radar busca resolver a través de la automatización financiera. Con esto queremos redefinir la eficiencia operativa, al eliminar puntos ciegos, reducir la fricción interna y habilitar decisiones de negocio basadas en información precisa y en tiempo real’, señaló Herbert Schulz, CEO y fundador de Radar.
El aumento del volumen transaccional, la multiplicidad de métodos de pago y la presencia en distintos mercados han elevado la complejidad del back office en las empresas, donde cada canal introduce reglas distintas, tiempos de liquidación desalineados y nuevos focos de ralentización. Esto hace que las conciliaciones se vuelvan más extensas, que los procesos manuales de dispersión tengan mayor riesgo de error, que los esquemas de cobranza presenten baja trazabilidad y que aumente la presión en materia de cumplimiento y auditoría.
Frente a este contexto, Radar se posiciona como un habilitador tecnológico para organizaciones que buscan transformar su operación financiera interna sin depender de procesos fragmentados. Su enfoque se centra en automatizar y orquestar los flujos críticos financieros que sostienen la gestión del dinero, desde la conciliación hasta la ejecución de pagos, con el objetivo de eliminar fricción operativa, garantizar trazabilidad y registros de auditoría, y mejorar la visibilidad en tiempo real del flujo de caja.
‘En sectores de alta escala transaccional, como seguros, servicios financieros y retail, estos obstáculos dejan de ser solo operativos y pasan a convertirse en desafíos estructurales que impactan la agilidad del negocio y la experiencia de clientes y proveedores’, agregó Schulz.
Más allá del pago: el back office como prioridad
Respaldada por fondos como The Fintech Fund, Everywhere VC, Taram Capital y Devlabs, además de inversionistas ángeles del ecosistema fintech regional, la compañía ha consolidado su propuesta enfocando su presencia en mercados como Chile, México y Colombia.
Actualmente, Radar cuenta con un equipo de 23 personas y proyecta cerrar 2026 con cerca de 50 colaboradores. Su meta es alcanzar una facturación anual de US$12 millones, crecimiento que planean sostener principalmente con generación propia de caja, sin recurrir a más rondas de financiamiento.
Radar ha contado con respaldo de inversores desde sus etapas iniciales. En 2022, durante su ronda angel / early, recibió aportes de capital ángel y fondos como Devlabs, Taram Capital y otros ángeles estratégicos para consolidar su operación inicial en Chile. Posteriormente, en abril de 2024, Radar cerró una ronda semilla de US$1,5 millones destinada a ampliar su presencia en México y Chile, fortalecer el equipo de ingeniería y avanzar hacia una Serie A. Entre los inversores de esta ronda se encuentran The Fintech Fund, Everywhere Ventures, Startup Istanbul, Rhombuz VC y Cristóbal Forno, cofundador de Global66. Cabe destacar que, al momento de recibir esta segunda ronda, la compañía ya había alcanzado rentabilidad, demostrando la solidez de su modelo de negocio.
‘Algunas de las empresas más importantes del sector asegurador como GNP, Quálitas e Interprotección confían en nosotros; México, en particular, se ha convertido en un eje estratégico para nuestra operación regional, mercado que decidimos abrir una vez que la operación de Chile ya era rentable. Este año será la etapa de expansión más agresiva de Radar, con inversiones en marketing, ventas e ingeniería para consolidar nuestra presencia regional’, comentó Amanda Jacobson, CRO de Radar.
La región avanza hacia una etapa en la que la competitividad no dependerá únicamente de ofrecer productos digitales cada vez mejores a los consumidores, sino de contar, en el back office, con operaciones financieras capaces de sostener el ritmo de crecimiento del negocio, responder a la regulación y mantener visibilidad en tiempo real. La automatización financiera se consolida, así, como un eje estratégico para redefinir la eficiencia operativa en Latinoamérica.
‘Durante años, muchas compañías crecieron con procesos financieros diseñados para otra escala. El punto de quiebre llega cuando el volumen exige automatización, trazabilidad y consistencia. Las empresas que entienden esto no sólo ordenan su back office: construyen una ventaja estructural para crecer más rápido, con menos fricción y mayor control financiero en mercados cada vez más exigentes’, concluyó Herbert Schulz.






