Por: Bruno Machado, director de la plataforma OpenShift para América Latina en Red Hat.
Buena parte de la industria viene hablando sobre el ‘fin de la virtualización’. Sin embargo, lo que en realidad está ocurriendo es lo contrario, ya que, lejos de desaparecer, esta tecnología está evolucionando.
La virtualización ya no es la misma tecnología que conocimos hace una década. Durante años estuvo asociada a la consolidación de servidores, la optimización de hardware y la reducción de costos operativos. Fue una transformación fundamental para los centros de datos, pero hoy su rol es diferente: sigue siendo una pieza clave de las estrategias de TI, aunque evoluciona hacia arquitecturas más abiertas e integradas con contenedores, Kubernetes y entornos de nube híbrida.
De acuerdo con el último informe sobre el estado de la virtualización de Red Hat, el 71% de las organizaciones mantiene virtualizada más de la mitad de su infraestructura de TI, incluyendo servidores, almacenamiento, redes y otros recursos. Esto demuestra que la virtualización continúa siendo una tecnología estratégica, aunque las empresas buscan nuevas formas de aprovecharla.
En paralelo, el mercado atravesó un cambio importante a partir de la transformación de las estrategias comerciales de algunos actores históricos de la virtualización. Las modificaciones en licenciamiento, la transición hacia esquemas de suscripción y la consolidación de productos generaron un impacto significativo para muchas organizaciones, que comenzaron a revisar sus estrategias de infraestructura y buscar alternativas más flexibles.
Sin embargo, el debate va más allá de los costos. El verdadero cambio está relacionado con la necesidad de contar con plataformas capaces de acompañar una nueva generación de aplicaciones. Hoy las empresas deben administrar entornos donde conviven máquinas virtuales tradicionales con aplicaciones desarrolladas sobre contenedores y microservicios, en arquitecturas que necesitan escalar con rapidez.
Las organizaciones ya no pueden permitirse administrar infraestructuras diferentes para aplicaciones tradicionales y cargas de trabajo modernas. La complejidad operativa pasó a ser uno de los principales obstáculos para innovar.
La nueva etapa apunta hacia plataformas unificadas donde máquinas virtuales y contenedores puedan convivir bajo una misma capa de administración. Soluciones como OpenShift Virtualization reflejan esta tendencia al permitir que las organizaciones modernicen sus entornos de manera gradual. Algunas migran sus máquinas virtuales sin modificar sus aplicaciones, mientras otras avanzan hacia la modernización completa basada en contenedores.
Esta búsqueda de alternativas se refleja en un crecimiento acelerado. Según el Keynote de Red Hat Summit de 2026, presentado por Ashesh Badani (Vicepresidente sénior y director de productos de Red Hat), el número de máquinas virtuales rodando en Red Hat OpenShift Virtualization en el último año creció en un 417%, los clusters que ejecutan máquinas virtuales tuvieron un incremento del 93% y la base de clientes que utilizan máquinas virtuales aumentó un 70%.
Esta evolución cobra aún más relevancia con la adopción creciente de la inteligencia artificial. Las aplicaciones de IA requieren capacidad de cómputo, automatización y escalabilidad, y en muchos casos están construidas sobre contenedores. Las organizaciones necesitan infraestructuras capaces de manejar distintos tipos de cargas de trabajo sin agregar capas innecesarias de complejidad.
Un ejemplo de esta transformación es el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, que adoptó Red Hat OpenShift Virtualization para su infraestructura de misión crítica. El objetivo fue combinar la flexibilidad de una plataforma de nube híbrida con la capacidad de administrar máquinas virtuales y preparar una base tecnológica para futuras aplicaciones basadas en contenedores. La historia de la virtualización está entrando en una nueva era. El futuro no estará definido por plataformas de virtualización aisladas, sino por arquitecturas capaces de integrar diferentes cargas de trabajo y simplificar su gestión. En un contexto en que las empresas buscan acelerar la innovación y adoptar inteligencia artificial, la capacidad de combinar virtualización, contenedores y automatización será un factor estratégico para la evolución de sus negocios.






