América Latina enfrenta un escenario de crecimiento moderado, en torno al 2%–2,1%, en un contexto de incertidumbre global y menor dinamismo económico, según el Banco Mundial. Este entorno naturalmente eleva la presión por eficiencia y resultados en todas las empresas de la región.
Tras un período marcado por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial (IA), las empresas en América Latina comienzan a reordenar sus prioridades tecnológicas. Más allá de la experimentación, el foco se desplaza hacia la capacidad de ejecución, donde la integración de procesos, la calidad de los datos y el control operativo pasan a ser determinantes para capturar valor real.
Un informe reciente de McKinsey & Company (2025) indica que, aunque la adopción de IA ya supera el 70% de las organizaciones, el porcentaje que logra escalar iniciativas sigue siendo limitado y apenas una minoría reporta impacto financiero significativo.
En este contexto, herramientas tradicionalmente asociadas a la gestión empresarial, como ERP, plataformas de business intelligence y soluciones de automatización de workflows, vuelven a ocupar un lugar central en la agenda. Lejos de ser reemplazadas, estas tecnologías se consolidan como el punto de partida para garantizar previsibilidad, eficiencia y toma de decisiones en tiempo real.
Este contexto también está redefiniendo las prioridades dentro de las empresas. De acuerdo con el Global CEO Survey 2025 de PwC, los líderes empresariales están priorizando la eficiencia operativa y la mejora de la rentabilidad como respuesta a un entorno económico más exigente, con un foco creciente en iniciativas que generen resultados medibles en el corto plazo. El desafío, por tanto, ya no radica en adoptar herramientas, sino en integrarlas a la operación diaria y alinearlas con objetivos de negocio.
En este escenario, la diferencia no es solamente la adopción tecnológica, sino la capacidad de estructurar la operación para que esas tecnologías generen resultados. Para TOTVS, gigante tecnológico latinoamericano, esto pasa por consolidar una base de gestión robusta, apoyada en sistemas actualizados, operación en la nube y datos organizados que permitan escalar con eficiencia. Sin esta base, el potencial de tecnologías como la inteligencia artificial se diluye en la ejecución.
Este cambio de enfoque refleja una madurez creciente en el uso de tecnología en América Latina. En un entorno económico más exigente, la competitividad deja de estar asociada únicamente a la innovación y pasa a depender, cada vez más, de la capacidad de ejecutar con disciplina, integrar información y transformar datos en decisiones.
En ese sentido, la digitalización de la gestión empresarial gana una nueva relevancia. Más que habilitar el acceso a tecnologías avanzadas, soluciones como ERP, BI y automatización permiten estructurar la operación, conectar áreas y garantizar consistencia en la ejecución, condiciones esenciales para que iniciativas, como la IA, puedan, efectivamente, generar impacto sostenible en el negocio.






